Luego de haber sido uno de los intendentes con mayor exposición durante su gestión, producto de polémicas acciones que lo llevaron a estar en el centro de las miradas, Julián Gil, el ex intendente de Caucete, se alejó de la política tras perder en las últimas elecciones frente a Romina Rosas para ejercer como abogado penalista, una materia que había quedado pendiente en su vida.

Tal y como le comentó el ex jefe comunal caucetero a Tiempo de San Juan, ni bien entregó el municipio, se dedicó de lleno a la profesión que actualmente lo tiene encantado y que siempre estuvo presente, de alguna manera. “El 11 de diciembre de 2019 comencé a trabajar, abrí mi estudio de Cacucete y no paré. El año pasado llevé más de 300 causas y este año ya son cerca de 270”, detalló.

Es que en 1990, por cuestiones económicas, se vio forzado a abandonar la carrera de Derecho que había iniciado en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. “Llevaba cuatro años, había comenzado en 1986 y durante la hiperinflación de Alfonsín tuve que dejarla de lado porque no podía costear el gasto que representaban los estudios”, recordó el hombre nacido en San Miguel, en el límite de San Luis con San Juan, en las cercanías del Encón.

Tras dejar su sueño de convertirse en abogado, se capacitó en Enseñanza Primaria y trabajó los siguientes años como docente en escuelas rurales. Fue maestro en Las Trancas, en Malimán, en las Sierras de Chávez, entre otras zonas alejadas de la provincia. Más tarde, en 1997, continuó su formación en la Universidad Nacional de San Juan, en la Tecnicatura en Minas.

A pesar de que su ocupación era otra, lo mismo que sus estudios, de alguna forma estuvo vinculado al Derecho puesto que aprovechó sus conocimientos para hacer asesoramiento jurídico. “Toda mi vida hice asesoramiento, con conocidos y con aquellos que me pedían una mano. Pocas veces cobré por ello”, aseguró.

El día que recibió el título de abogado, junto a su familia

El día que recibió el título de abogado, junto a su familia

Gil contó que el negocio de la construcción lo ayudó a crecer económicamente y, cuando alcanzó una estabilidad, cumplió con aquello que había quedado en el tintero. Retomó los estudios en 2011 y lo hizo a distancia, a través de la Universidad Blas Pascal. “Siempre estuvo latente el deseo por la abogacía, de terminar el ciclo y finalmente ejercer”, confesó el diplomado en Derecho Penal.

Sin embargo, cuando se recibió, tuvo que postergar su estreno como abogado porque coincidió con su llegada a la intendencia. “Yo no me quería dedicar a la política, mis planes eran otros, pero la gente me lo pidió y yo la escuché”, aseveró el hombre, cuya gestión fue del 2016 al 2019.

Después de un turbulento paso por la función pública y luego de tomar decisiones fuertemente cuestionadas, como nombrar a su esposa y sus hijos como parte de su gabinete, Gil manifestó no sentirse arrepentido por nada e incluso argumentó que, como era nuevo en la política, prefirió tener gente de su confianza, antes que poner a cualquier otro. “Por no pertenecer a la casta de políticos y no ser del peronismo, me cobraron todas”, dijo.

A casi tres años de haber dejado la intendencia, admitió que no volvería a ser jefe comunal de Caucete otra vez, ya que sus aspiraciones personales se enfocan en el ejercicio de la abogacía. “Creo que la gente fue un poco injusta conmigo, hice mucho por mi departamento. Entregué un municipio sin deudas y con superávit”, expresó y agregó: “Como abogado me va bien, me gusta. Por ahora, estoy lejos de la política”.

Los pergaminos de Julián Gil

Los pergaminos de Julián Gil

Quien aclaró reconocer a los casi 10 mil votantes que lo apoyaron señaló que quizás su paso por la política fue clave para tener hoy la cantidad de clientes que tiene. “No me hizo falta hacer publicidad porque la gente ya confiaba en mí y por eso creo que me buscan para que los represente”, sostuvo.

Si bien la mayoría de los casos en los que interviene son de Caucete, explicó que también cuenta con una cartera de clientes en Capital y por ello abrió una segunda oficina en el centro sanjuanino. “Estoy en Jujuy 158, Sur, ahí las personas que son del Gran San Juan me buscan. No sólo hago penal, sino también Familia”, describió.

Gil ostentó haber entrado y salido de la intendencia con una mano atrás y otra adelante; caso contrario, dijo, no estaría trabajando como lo hace todos los días en Tribunales. “Si hubiera robado, como lo hacen otros políticos, no me mataría laburando como lo hago ahora”, sentenció.

Con el deseo de seguir creciendo y de convertirse en una figura respetada en Tribunales, el abogado que se tomó la molestia de mostrar que lleva sus expedientes al día, con un listado de causas y novedades hecho a puño y letra, reconoció que -al igual que todas las funciones que tuvo en el pasado- a la abogacía la ejerce con dedicación total. “Todo lo que hice, lo hice con pasión y mi paso por el justicia será lo mismo”, afirmó el reciente litigante.

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By Diario Gral. Belgrano

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