3 de octubre de 1817: Belgrano escribe a Güemes:
“Compañero y amigo querido: U. no se cuida; cree que su cuerpo es de bronce y se equivoca; no se debe U. a si sólo, sino a su mujer, hijo y lo que es más, a la Patria y esto debe empeñarlo a tomar precauciones que lo liberten de esos ataques furibundos. Sé que estaba U. aliviado, quiera Dios que continúe en buena salud como lo deseo.
Por abajo no hay particular novedad; todo está tranquilo; ya no hacen caso de presas Españolas: 20 ó más habían entrado, de tal suerte que el comercio Español va dando en tierra por precisión.
Hay un encargado de Francia y otro de N. A. [Norte América] para tratar de relaciones mercantiles, etc.; se anuncia que la España quiere ser la primera a reconocer nuestra independencia: lo dudo y me contentaría con que se determinara a concluir la guerra inicua que nos hace.
Avíseme U. de su salud, de la de mi Señora Da. Carmen y el chiquillo en la firme creencia del sincero afecto que les profeso y con el que me digo su constante amigo.
MANUEL BELGRANO
Tucumán, 3 de Octubre de 1817.
P. S. Acaba de llegar el despacho de Gobernador Intendente de esta Provincia al Coronel Dn. Feliciano de la Mota Botello, Teniente Gobernador de Catamarca: es muy buen sujeto y de excelentes cualidades.
Sr. Dn. Martín Güemes.
Salta.”
Puede ser una imagen de 2 personas

3 de Octubre de 1816: Belgrano reglamentó las milicias y dispuso que los hombres de Güemes figuraran en el ejército como División
Infernal o Gauchos de Línea de Salta.
Güemes, gobernador de la Intendencia de Salta desde mayo de 1815, había solicitado al Gobierno que se instalara un ejército con el objetivo de frenar los avances realistas. La creación de esta unidad, destinada a combatir a pie o a caballo, revelaba el interés de Güemes de disponer de una unidad del tipo de los “Dragones”, de los realistas, apta para su movilidad para cubrir largos trayectos y efectuar la defensa a pie de pasos, desfiladeros, bañados o lugares de difícil tránsito o acceso. Pero el Director Supremo Álvarez Thomas, lo consideró innecesario, por lo que Güemes reunió su propio ejército de milicias gauchas salteñas, jujeñas y tarijeñas. El Gobierno se negó a su creación: “No hay motivo que justifique la creación de un Cuerpo de Línea en esa Provincia donde no hace falta”. Para comprender el impacto de esa negativa del gobierno nacional baste señalar que el tercer Ejército Auxiliar del Perú, al mando de José Rondeau, sería derrotado en noviembre, en la Batalla de Sipe Sipe (1815), un mes después del requerimiento de Güemes.
Estas contradicciones llegaron a su fin, cuando Belgrano nuevamente al frente del Ejército del Perú, dió fin a esta situación incorporando a “Los Infernales” como una división dentro de dicho Ejército. El nombre les fue dado porque hicieron un “infierno” para la presencia de las tropas realistas. Sus apariciones inesperadas, sus gritos y el ruido de sus guardamontes les dieron esa fama, antes los soldados del Rey. Su uniforme era azul y el rojo era para sus Banda musical. El Regimiento de Caballería Ligero 5 del Ejército Argentino, basado en la ciudad de Salta, lleva el nombre del General Güemes y sus efectivos utilizan la vestimenta de los Infernales en desfiles y actos conmemorativos.
Puede ser una imagen de texto que dice "5 Regimiento de Caballería de Exploración de Montaña N° 5 "General Martín Miguel de Güemes""

3 de octubre de 1816: Belgrano escribe a Güemes:
“Amigo y compañero querido: Nos han hecho un bien, de cualquier modo que sea, los que trataban de seducir o vencer a U.: lo cierto es que en el Interior, cuando se sepa su retirada [de los realistas], decaerá su concepto, y se aumentará el de nuestras armas. Ellos habrán hecho mucho mal por donde hubiesen pasado, pero sus ganancias deben haber sido pérdidas; de todos modos, el que o los que hayan determinado ese paso, no han sabido calcular bien.
Está muy bien la proclama que ha dirigido U. a nuestro Salta.
Ojalá que las gentes no se hubiesen alejado mucho, y que vuelvan a sus casas tranquilas; porque esto de emigrar es terrible, lo estoy viendo como ya antes lo había visto; los clamores llegan a mí, y el no poderlos remediar es mi mayor trabajo, y mi mayor cuidado.
De los Portugueses nada me dice este correo, y hay variedad de opiniones acerca de si vendrán o no. Si Artigas tiene parte en esa venida o se defenderá, no puedo tomar atadero a este negocio; pero sí aseguro que si nos hostilizan, la Inglaterra se declara por nosotros.
No entra en los cálculos de esta potencia, ni ha entrado que la Casa de Braganza se quedase en América y menos que se engrandezca hasta poseer puertos en el Río de la Plata.
Los cordobeses se han aquietado después de una refriega entre las gentes de Bulnes y Díaz, que según unos corrió dejando en el campo treinta muertos por aquéllas. Llegó a tiempo el nombramiento de Gobernador que hizo el Congreso en Dn. Ambrosio Funes y se ha tranquilizado todo. Por lo que toca a nuestros auxilios que vengan de Buenos Aires me ofrece que hará cuanto pueda para favorecerlos; pero por lo respectivo a dinero me hace perder las esperanzas, en tales términos, mi amigo, que Yo no sé ni como hemos de remediar de lo más preciso.
Los santafesinos han batido completamente al célebre Díaz Vélez, que tuvo que reembarcarse con gran pérdida, a lo que me aseguran; lo que sé de cierto es que se ha puesto en consejo de guerra por haber faltado a las órdenes del Director de que han resultado infinitos males. Me dicen que el deán Funes estaba en dicha ciudad tratando de aquietar y tranquilizar aquellos espíritus exasperados con los desaciertos del expresado, que ha tenido espíritu para atacar a sus hermanos y nunca, al menos conmigo, lo tuvo para pelear con los enemigos.
Son terribles, a la verdad, esas convulsiones que cada vez más deben producir la desunión y la anarquía, porque los hombres acostumbrándose al desorden y pillaje que trae esa clase de guerra, difícilmente vuelvan a seguir el buen camino. Yo creo que no se acabará esa desgraciada situación mientras no nos constituyamos. Así lo digo a cuantos conozco del Congreso; pero no puedo alcanzar en qué consiste que no se da un paso hacia este punto.
Pienso clamar y reclamar porque se realice nuestro pensamiento y quisiera que todos me ayudaran. U. debe hacerlo con los diputados de ésa.
Puesto que han variado las circunstancias, ha determinado U. bien con respecto a los Españoles Europeos; basta que U. vele y haga velar sobre ellos: que trabajen, y al menos contribuyan a que haya con qué comer.
No tengo ninguna falta que disculpar en U., antes sí, agradecerle sus trabajos, actividad y constancia en la gran obra. Así hubiera algunos de los que se hallan en su rango que lo imitara pero desgraciadamente se quiere disfrutar sin trabajar, y lo peor es que directa o indirectamente se ponen obstáculos para el sostén, conservación y adelantamiento del Ejército. Hablemos claro, en U. veo hechos y en otros sólo dichos y facilidades de lengua; ejecución ninguna.
Vamos a otra cosa. Me escriben que Tarija quedará libre según las noticias que dicen que corren de retirada del enemigo y me piden a Arévalo para Teniente Gobernador y que se evite el que entre allí Uriondo con ese cargo. El primero está enfermo y además éste es un asunto que deseo que U. le mire y me instruya lo que deberá ejecutarse en caso tal, mientras con conocimiento pueda determinar el Director. Mi deseo es el acierto y que haya hombres de bien y activos a la cabeza de los Pueblos; estoy cierto que U. piensa del mismo modo y no dudo que me dirá cuanto le parezca.
A Dios mi amigo. Lo es de U. y será siempre su
MANUEL BELGRANO
Tucumán, 3 de Octubre de 1816.
Sr. Dn. Martín Güemes.
Salta.”
Puede ser una imagen de 2 personas

3 de Octubre de 1810: Belgrano instalado en Santa Fé, escribe a la Junta, sobre el estado de sus fuerzas, la falta de caballos y el destino que habria tenido el dinero asignado para su compra. Propone se solicite a los vecinos donativos o bien reestituirles los gastos que causaron.
“Excelentísimo Señor
Escandaliza ver que no haya un caballo perteneciente al rey despues de las sumas tan crecidas que se han invertido para este objeto. Remito vuestra excelencia una razón de los fondos que se han entregado por estas cajas con ese destino y sería oportunismo averiguar la conducta que se ha tenido en su compra y conservación para hacer un escarmiento con que contener a los dilapidadores del Erario, advirtiendo a vuestra excelencia que Goytia a quien se autorizó para los contratos de caballos era dependiente de Belaustri con quien trataba Gastañadury.
Para conseguirlo y que le ejercito de mi mando no se detenga, se ha intimado a los vecinos la necesidad a fin de que se hagan los donativos, pero que si no se hallasen con tan buena voluntad se les satisfara el costo que se les causare en su conducción y el tiempo y distancia que se emplearan conforme al orden de las postas.
He tomado ésta medida con el objeto de lograr que las gentes del campo se persuadan que no viven en los tiempos del despotismo, en que se les inferían prejuicios incalculables, después de tantos gastos de la Real Hacienda, y porque también la justicia exige que se pague a cada hombre su trabajo y el uso de su propiedad como vuestra excelencia lo ejecuta.
No van en mi ejercito los 200 Blandengues de ésta ciudad porque no existen aún pues se está levantando la 2da Compañía; he mandado únicamente que vaya la Compañía del Capitán Aldao agregado al Regimiento de Caballería de la Patria.
Acabo de expedir despacho de Capitán a Dn. Agustín Martín Dacosta que me ha sido propuesto por el Teniente Gobernador, he procurado indagar acerca de su conducta y sentimientos y me han informado bien, y agregando los méritos que ha contraído en diez y seis años que sirve me decidí a confiar en la compañía no dudando que será de la aprobación de Vuestra Excelencia.
Estoy ansioso de que lleguen las tropas cuya marcha veo retardada, sin duda, por el mal tiempo. Con la misma ansia deseo hoy noticias de Vuestra Excelencia y en particular la que se me comunicó en el camino, de que le llegan pliegos del suceso de la deposición del Virrey de Lima, y del Gobierno de Caracas.
Dios Guarde a V. E.
por muchos años Santa Fe, 3 de Octubre de 1810.
Exmo Sr Manuel Belgrano.”
Puede ser una imagen de 1 persona y texto que dice "LA JUNTA PROVISIONAL GUBERNATIVA DE LAS PROVINCIAS del Rio de la Plata á Nombre del Señor Don Fernando VII. &c คคาศ"

About The Author

By Diario Gral. Belgrano

Diario Gral. Belgrano es un diario digital que nace en el Departamento de 9 de Julio, Provincia de San Juan, Argentina. El mismo tiene como fin informar y comunicar desde 9 de Julio par todo el Mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *