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20 de febrero de 1822: el prócer y primer presidente salvadoreño Manuel José Arce, crea y enarbola por primera vez la bandera salvadoreña, inspirada expresamente en la de los próceres argentinos San Martín y Belgrano. Corrobora el aserto el historiador salvadoreño Francisco Espinoza: “Recordó Arce los colores de los próceres argentinos San Martín y Belgrano, y comunicó la idea a su esposa Doña Felipa Aranzamendi, y a su hermana Antonia Manuela. Ambas mujeres confeccionaron con seda blanca y celeste la bandera de la Provincia del Salvador”.


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Casa donde la tradición indica que estuvo alojado Pío Tristán en Salta, tras su rendición. Algunos señalan que es en la calle Zuviría y otros en Caseros, ambas con frente a la plaza central, hoy Plaza 9 de Julio.
El Archivo General de la Nación la tiene catalogada de esta forma: “Casa donde estuvo preso el jefe realista Pío Tristán luego de la derrota en la batalla contra el ejército de Manuel Belgrano.”

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BATALLA DE SALTA: Dos de los trofeos que se conservan hasta nuestros días tomados a los realistas en Salta (Dragones de Cuzco e Infantería de Cuzco). Otras dos banderas que fueron enviadas por Belgrano para colocadar a los pies de la Virgen de Luján fueron destruídas.

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BATALLA DE SALTA: PARTE DE LA BATALLA DE BELGRANO AL GOBIERNO
“Excelentísimo Señor
El Todopoderoso ha coronado con una completa victoria nuestros trabajos arrollado, con las bayonetas y los sables, el Ejército, al mando de Dn Pío Tristán, se ha rendido del modo que aparece de la adjunta capitulación: no puedo dar a V. E. una noticia exacta de sus muertos y heridos, ni tampoco de los nuestros: lo cual haré más despacio, diciendo únicamente por lo pronto, que mi segundo, el Mayor Gral. Diaz Velez, ha sido atravesado en un muslo de bala de fusil, cuando ejercía sus funciones con el mayor denuedo, conduciendo la derecha del Ejército a la victoria: su desempeño, el del coronel Rodríguez, Jefe de la izquierda, y el de todos los demás comandantes de División, así de Infantería como de Caballería, e igualmente el de los oficiales de Artillería y demás cuerpos del Ejército ha sido el más digno y propio de Americanos libres que han jurado sostener la soberanía de las Provincias. Unidas del Río de la Plata; debiendo repetir a V. E. lo que le dije en mi parte de 24 de Septiembre pasado, que desde el ultimo soldado hasta el jefe de mayor graduación, e igualmente el paisanaje se han hecho acreedores de la atención de sus conciudadanos y a las distinciones con que no dudo que. V. E. sabrá premiarles. — Dios guíe. a V. E. ms. as. 20 á la noche de Febrero de 1813.
Excelentísimo Señor
Manuel Belgrano.
Excelentísimo supremo Gobierno de las Provincias. Unidas del Río de la Plata”.

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BATALLA DE SALTA: “Capitulación acordada entre Manuel Belgrano jefe del ejército de Buenos-Ayres, y el Coronel D, Felipe de la Hera en cargado por el de la vanguardia del Perú
Articulo 1°
El exército del Perú saldrá mañana á las 10 de la plaza de Salta con todos los honores de la guerra, quedando ahora en la posicion que ocupan las tropas de las Provincias del Rio de la Plata. A las tres quadras rendirá las armas, y se entregarán con cuenta y razon, como igualmente artillería y municiones.
Articulo 2°
El General, los xefes y demas oficiales prestarán juramento de no volver á tomar las armas; y por todos los soldados del exército, á quienes les concede el señor general Belgrano que puedan restituirse á sus casas como á las provincias unidas del Rio de la Plata, en las que se com- prehenden las de Potosí, Charcas, Cochabamba y la Paz.
Articulo 3°
Se conviene el general Belgrano en que se le restituyan los oficiales y soldados prisioneros que hay en la plaza y territorio que se evacua, y pide que el general Tristan estimule a su general en xefe para el cange de los prisioneros hechos en las diferentes acciones de guerra desde la del Desaguadero inclusive.
Articulo 4°
Serán respetadas las propiedades así de los individuos del exército, como de los vecinos, y a nadie se molestará por sus opiniones políticas. En que se incluyen los oficiales, ó vecinos de cualquier otro lugar.
Articulo 5°
Los caudales públicos quedaran en tesoro baxo cuenta y razon que deberan presentar los ministros de hacienda.
Articulo 6°
El cuerpo de tropa que se halla en Jujui, deberá retirarse sin causar perjuicio alguno en su transito al interior, llevando sus armas.
Articulo 7°
El general Belgrano conviene en que el general Tristan haga un expreso á su general en xefe remitiendole copia de este tratado.
Y para su mayor validación, lo firmaron en la Tablada de Salta á 20 de febrero de 1813—Manuel Belgrano— Felipe De La Hera—Ratificado por mi, y el concejo con los demas oficiales de graduación de teniente coronel ín- clucive arriba, en la noche del mismo dia 20.—Pío De TrisTan.—Indalecio Gonzalez de Socasa—Pablo de Astete—José Marquez de la Plata—Manuel de Ochoa—Francisco de Paula Gonzalez—Juan Tomas Hoscoso—Buenaventura de la Roca —José Santos—Francisco de Noriega—Francisco Cavero— Antonio Bargas—Es copia Dr Anchorena”.

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BATALLA DE SALTA: Belgrano como había prometido usaría la bandera bicolor por él creada ” … para el dia de una gran victoria por el ejército … ” y se presentó en Salta, batalla en la cual nuestras tropas combatieron bajo su sombra. Es por ello que Salta es “EL BAUTISMO DE FUEGO DE LA BANDERA NACIONAL”

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BATALLA DE SALTA: Belgrano que ya presentaba una quebrada salud, a los 43 años, en vísperas del combate con un fuerte stress, tuvo hematemesis (vómitos de sangre) y postrado marchó al campo de batalla en un transporte, “la Sopanda del General Belgrano”, que se conserva en el Museo Histórico de Luján desde 1926. Se había hecho preparar una carretilla de caballos que le permitiese trasladrase con rapidez de un punto a otro del campo de batalla; porque había resuelto de todos modos a mandarla en persona y no abandonar a su tropa. Providencialmente mejoró y pudo montar a caballo para dirigir las tropas a la victoria.
Un verdadero ejemplo de abnegación, anteponiendo la Patria a la propia salud.

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Batalla de Salta: Así arengó Belgrano a las tropas:
“A LOS HERIDOS EN RÍO PIEDRAS LOS HEMOS VENGADO EN TUCUMÁN; Y A NUESTROS MUERTOS ALLÁ, LOS VENGAREMOS HOY EN ESTA BATALLA POR SALTA…”

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20 de febrero de 1813: 211º ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SALTA
Luego de la victoria de Tucumán, Belgrano se abocó a la reorganización, instrucción y reclutamiento de nuevos efectivos, para mejorar la situación de su ejército, durante cuatro meses en Tucumán.
El Primer Triunvirato cayó el 8 de octubre de 1812, siendo sucedido por el Segundo, integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte. Este gobierno decretó honores, el 20 de octubre de 1812, a los vencedores de Tucumán, confiriéndole a Belgrano el título de capitán general, que declinó, aunque aceptó ejercer las facultades que de él emanaban.
Belgrano se debió ocupar de poner orden en la oficialidad, dado que había enfrentamientos internos, acerca del desenvolvimiento de algunos oficiales en la batalla . Por un lado, Dorrego y otros oficiales de infantería y artillería formulaban cargos contra el barón de Holmberg, muy cercano a Belgrano, a quien acusaban de cobardía y de haberse inferido una herida en la espalda para retirarse del campo de batalla. Paz, que era ayudante del barón, y permaneció junto a él en la acción, desmiente en sus Memorias los cargos que le habían realizado. No obstante, el barón, debido a las presiones, fue separado del ejército y enviado a Buenos Aires.
Otro motivo de disputas fue la distinción que le hizo Belgrano al coronel José Moldes, al que había designado inspector general de Infantería y Caballería y a quien algunos jefes acusaban de arbitrariedad y despotismo. Dentro de estos jefes se encontraban: Juan Ramón Balcarce, caballería, capitán Francisco Villanueva, de artillería, comandante Carlos Forest, del 6 de Infantería y el capitán Pesón, del Batallón de Pardos. Moldes presentó su renuncia y Belgrano se vio obligado a aceptarla.
También tuvo problemas Balcarce, a quien se acusaba de no haberse comportado con valor en la batalla de Tucumán y de haber saqueado los equipajes del enemigo, siendo este último cargo infundado. La situación se resolvió, dado que Balcarce fue nombrado representante de la provincia de Tucumán al Congreso Constituyente, y marchó a Buenos Aires.
Belgrano, amante de la paz, se dirigió al liberal general realista Goyeneche, invitándolo a encontrar una solución pacífica entre americanos. El Triunvirato no aprobó la actitud de tratar con el enemigo, pero Goyeneche le contestó el 29 de octubre, expresando sus deseos de paz y enviándole un ejemplar de la nueva Constitución liberal española. Nuevamente, el Triunvirato se opuso a un arreglo pacífico.
Tristán, se había acantonado en Salta con 2500 hombres, a los que se podían agregar 500 que ocupaban Jujuy y efectivos menores en Suipacha, Oruro, Cochabamba, Charcas y La Paz.
El 12 de enero se inició la marcha del ejército patriota hacia Salta, por escalones. El 1 de febrero, Belgrano, escoltado por el Regimiento de Dragones de Milicias de Tucumán, partió de la ciudad. La marcha se hizo por divisiones, con grandes intervalos de tiempo. Los días 9, 10 y 11 de febrero se emplearon en vadear el río Pasaje. Se celebró a continuación una ceremonia castrense, en la que se prestó juramento de obediencia a la Asamblea General Constituyente, que acababa de establecerse.
El 16 de febrero la vanguardia patriota bajo el mando de Díaz Vélez, chocó con las avanzadas de Tristán, que ocupaban las alturas detrás de un riachuelo llamado Zanjón de Sosa.
Belgrano, estaba con el grueso del ejército en Punta del Agua, y buscó emplear el factor sorpresa. Según refiere en su parte de batalla había tenido la intención de “sorprenderlo al enemigo totalmente hasta entrar por las calles de esta capital, las aguas me lo impidieron, y ya fueron indispensables otros movimientos; pues que habíamos sido descubiertos, respecto a que fue preciso dar algún descanso a la tropa y proporcionarle que secase su ropa, limpiar las armas, recorrer sus municiones y demás”.
Detrás de la vanguardia, efectuó un envolvimiento con el grueso del ejército por caminos de montaña, marchando 17 km en una jornada, guiado por el capitán salteño Apolinario Saravia. Tras efectuar un rodeo a través de la quebrada de Chachapoyas, acamparon a 5 km de la ciudad, el día 18, bajo una copiosa lluvia.
La vanguardia, que atacaba frontalmente, se replegó para accionar juntamente con el grueso, que el día 19, a las 11 de la mañana, avanzó por la pampa de Castañares, y atacó la posición realista por la retaguardia, bajando de los cerros.
Belgrano se encontraba seriamente enfermo, por lo cual había preparado un carro para efectuar en él los desplazamientos, pero a último momento se repuso y pudo montar a caballo.
Al mediodía, el ataque se generalizó desde distintas direcciones, sirviéndoles de guía el emblema celeste y blanco. Desplazó Tristán su dispositivo, improvisando una posición defensiva hacia el norte. Primero las alas realistas y luego el centro comenzaron a ceder ante el ataque arrollador de los patriotas.
En el cerro de San Bernardo, un destacamento realista resistía el ataque patriota, obligando a Belgrano a emplear sus reservas, para lograr la rendición de éstos.
Continuó el ataque a través del Tagareté, en momentos en que los realistas se replegaban al recinto fortificado de la Plaza Mayor. El general realista se vio obligado a ofrecer la capitulación, que concedió Belgrano, magnánimo. Les permitió retirarse desarmados, prestando previamente juramento de no tomar las armas contra las Provincias Unidas del Plata hasta el límite del Desaguadero, que era el objetivo a alcanzar que le había fijado el gobierno a Belgrano. Este gesto sólo puede comprenderse dado que Belgrano consideraba “que sólo la armonía entre los pueblos podría permitirles alcanzar su grandeza”.
Sobre la fosa común en que fueron sepultados, en el campo de La Tablada, los muertos de ambos ejércitos, fue colocada una gran cruz de madera con la siguiente inscripción: ‘’Aquí yacen los vencedores y vencidos el 20 de febrero de 1813’’.
Fue la primera y única rendición de un cuerpo de ejército enemigo en batalla campal, que registra la Guerra de la Independencia argentina.

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By Diario Gral. Belgrano

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